sábado, 28 de mayo de 2011

HOMÓGRAFOS




Escapan de un dibujo imaginario
las infames palabras malgastadas.
Ignoran su acepción, domesticadas
en la prisión de un fértil diccionario.
Se encadenan a su significado
de nimia variedad de enciclopedia
cumpliendo el triste rito cotidiano
del contenido hipócrita que encierran.
No pueden mencionar lo que no existe.
Con silenciosa inequidad y engaño
pronuncio uno por uno los vocablos
que al golpear con mis labios se resisten.
Se transforma en homógrafo el Hambre,
ya no es el hambre light, es Hambre inmunda,
Hambre feroz matada por el Hambre.
Descarrila en los folios el lenguaje,
en la tinta de una pancarta burda.
Cáscaras secas caen de mi boca
nombrando Horror, Pobreza y Resistencia.
La justicia, una fantasía obscena
deja una trampa absurda en los fonemas,
nos niega la Verdad de Miserables.


Adriana Fernández Lagoa
31/01/2011


FOTO WERNER BISCHOF

viernes, 20 de mayo de 2011

LA LIBERTAD

Foto Cristóbal Manuel

Todos los que se mueren en este instante no hacen un número siquiera
no hacen una palabra,
pues toda su agonía, dentro de unos minutos, reventará en estiércol,
y toda su ilusión estallará en un sueño putrefacto.

Así mi pensamiento es una sucesión
de estallidos sin causa y sin efecto
como ese coro eterno de murientes llorosos
que luchan por pasar desde el atardecer hasta la aurora,
que muerden en las rocas los restos del placer
con su boca sangrienta. Pobre reino animal
que va a parar al reino mineral de la muerte.

No discuto cuántas son las estrellas inventadas por Dios.
No discuto las partes de las flores.
Pero veo el color de la hermosura,
la pasión de los cuerpos que han perdido sus alas
en el vuelo del vicio.

Entonces se me sube la sangre a la cabeza,
y me digo: ¿Por qué
Dios y no yo? - ¿Por qué yo no he creado el mundo?
¿Por qué he de verlo todo como esclavo?

Yo no quiero dormir. Yo quiero estar despierto
adentro de los ojos de las desesperadas criaturas,
aullando tras las rejas de cada pensamiento,
más allá de las cuales reina la libertad totalmente desnuda,
como una estrella helada para siempre.

No sé para qué sirve toda esa libertad
que se canta y se baila vestido de cadenas.

Me acuerdo de esas blancas prostitutas con quienes he partido la cama
de mi primera juventud.
Todas ellas olían a jardines.
Oh belleza rugiente. Todas ellas
no eran sino una inmensa telaraña. .

Por mis venas discurre la sangre presurosa del animal inútil
que come cuatro veces al día como un puerco,
que me tutea y me deprime
con su palabra ufana,
testimonio evidente de esa parte de mí
que se muere al nacer, como una nube:
lo blando, lo confuso, lo que siempre está fuera
del peligro, el adorno y el encanto.

No beberé. No comeré otra carne
que la luz del peligro.
No morderé otra boca que la boca del fuego.
No saldré de mi cuerpo si no para morirme.

Ya no respiraré para otra cosa
que para estar despierto noche y día.


De La miseria del hombre, 1948
Gonzalo Rojas

jueves, 19 de mayo de 2011

ILUSIONES SUBVERSIVAS

http://www.gregor-gaida.de/

La noche de otro día
y somos injustamente muchos
por las calles
escasamente miles y millones
de ilusiones subversivas
por el mundo.
Unos cuantos verdugos
nos ahorcan en esta cárcel global,
nos fusilan el hambre
y el cinismo nos da de comer,
torturan una curva demográfica
que desborda sus fronteras,
les da el privilegio de matarnos,
de dar un navajazo a la patera,
o ante el peligro
de una parturienta
abandonarla en alta mar.
La noche de un día más
y el miedo pugna por salir
como una sierpe de la tierra,
los pies descalzos
aplastan su cabeza
pues ya no tienen nada que perder.
La noche de un día más
que busca hombres fantasma
para devorar a sus hijos,
a nuestras pretenciosas dignidades,
a nuestras esperanzas decadentes,
y se sienta a rapiñar
de nuestras pagas.
La noche de un día más
que espera vernos por el suelo
para mendigar y no para luchar,
para cobrar el diezmo
que se beben en la juerga.
Que huyan, que se oculten,
que desaparezcan
farsantes con masters y nobeles,
porque un día amanecerá
en que las ratas ya no tengan
madriguera en nuestra mente.


Adriana Fernández Lagoa